lunes, 29 de septiembre de 2008


Xenia Fuster Farfán
Ex alumna CHA 2007

Esa mañana tenía un sentimiento de ansiedad, eran los primeros pasos de algo que anhelaba fuera inolvidable. Junto con mis leales compañeros partimos esta marcha, la cual hace algunas semanas se murmuraba en los rincones del colegio.

Nos juntamos previamente en reuniones, para poder afinar los últimos detalles de la campaña. Lo recuerdo como si fuera ayer, 6 de agosto, mostramos al mundo lo que nos llevaba trabajando varios días. Los pasillos se llenaron del espíritu San José de Maipo 2007.



Con el equipo de trabajo, en las primeras semanas logramos avances monetarios impensados. Sí, me sentía, nos sentíamos, bastante satisfechos. A los alumnos y padres les llegó de buena manera el mensaje de nuestras ganas de ayuda para la reparación de esas casas, tenía la certeza que nos dirigíamos por un buen rumbo.

Pasaron los días de campaña y nos enteramos de una gran noticia: Cabía la posibilidad de incrementar el número de casas. Por eso pensamos que debíamos lanzar una campaña aún más fuerte y que llegase a los corazones de todos. Nació la idea que un pequeño grupo fuéramos a visitar la población La Victoria de San José de Maipo, con el fin de ver las casas y sacar la nueva publicidad.

Hacía bastante calor y recorrimos varias horas de casa en casa con la ayuda de "Pulgarcito", presidente de la junta de vecinos, que me doy la libertad de decir que era una gran persona con el poco tiempo que pude compartir con él. Más tarde, ya terminado todo, Don Pulgarcito nos invitó a comer unas galletas y nos contó cómo era su realidad hace años atrás. Quedé bastante impactada, las cosas habían cambiado mucho, y no necesariamente para beneficio de los vecinos. Disminuyó el comercio, el trabajo y las posibilidades de poder comunicarse y transportarse como todos merecemos. De vuelta a Santiago me fui pensativa, fue una de las pocas veces en mi vida que he sentido un grito de ayuda. Debía hacerlo, quería hacerlo.

Esta vez llegamos con más ganas, nos lanzamos con toda la publicidad: carteles, papelógrafos, videos, fotos, testimonios y hasta hicimos una mano gigante de espuma (símbolo de la campaña), para poder acercarnos de una manera cálida a los niños más pequeños.

Y así empieza la cuenta regresiva, nos quedaban ya semanas para irnos, y gracias a Dios contábamos con el apoyo de nuestros padres, profesores y de todos aquellos anónimos que aportaron con grandes donaciones de materiales, ropas y alimentos.

El jueves 27 de septiembre ya se estaba acabando, las comisiones ya no existían, los cuartos fuimos un todo, y preparamos los últimos detalles para nuestra partida la mañana siguiente. Llegamos a la fecha, viernes 28, y los nervios me provocaban dolor de estómago, no podía creerlo, estábamos ahí, todos, expectantes y ansiosos. Recuerdo que esa mañana rezamos junto con los ex alumnos que fueron de apoyo, para que Dios nos diera fuerzas en este nuevo y gran desafío.

Llegamos, y todo transcurrió ordenadamente hermoso. Los grupos de trabajo estaban en sus casas designadas y con el paso de las horas se sentían martillazos de amor e ilusión.

Terminamos cansados y un poco adoloridos, pero que mas da. Tengo la confianza que nadie podrá olvidarlo, yo no podré olvidarlo, ver esas caras de felicidad que tenían los dueños de casa es un lujo impagable.
Me despedí con la seguridad de un hasta pronto. Espero haber marcado una huella y que cada año esta tradición crezca con más fuerza. Confío que esto será así.



Nuestra columna de opinión "Verde o Maduro" quiso indagar acerca de qué opinan adultos y jóvenes al respecto.

Escribe tu comentario y opina acerca de si la solidaridad es más afín con la caridad o con la justicia tal como lo hicieron Rafael Cuadra y Viviana Cuadra en nuestro número de septiembre/octubre.

;;